23 agosto, 2020

Hay muchas historias similares, de hecho hay dichos que reflejan esta situación. Pero el PSG nunca esperó que uno de sus canteranos fuera su verdugo en el partido más importante de sus 50 años de historia. ‘Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo’, Kingsley Coman, el francés que fue uno de los cambios en la alineación del Bayern Munich, condenó al conjunto parisino tras anotar el gol con el que el conjunto bávaro consiguió su sexto título de la Champions League sobre el PSG (1-0).

Las genialidades de Mbappé y Neymar brillaron por su ausencia, lo que si se presentó fue el espíritu de equipo, encarnado en un jugador que nadie pensó que fuera la figura del partido. La ‘ley del ex’ y el viejo dicho de la cuña sentenciaron la suerte de un Paris Saint-Germain que aún no consigue su principal objetivo, mientras observa como la grandeza de sus rivales en la Champions League es algo que su dinero aún no puede comprar.