24 agosto, 2020

Una maldición. Al perder la final de la UEFA Champions League, el PSG alargó la racha de derrotas de equipos debutantes en finales de Champions League en el nuevo milenio.

Desde 1997, cuando el Borussia Dortmund venciera a la Juventus de Turín por 3-1 en el Estadio Olímpico de Berlín, ningún conjunto ha logrado alzar la Orejona siendo debutante en la final.

Desde que comenzó el Siglo XXI, hasta siete clubes primerizos han acariciado las mieles el éxito que desprende el elegante trofeo de la Copa de Europa, pero la falta de experiencia, tan importante en estas contiendas, les ha impedido consumar la proeza y entrar en la historia. Más bien han perpetrado una maldición que crece por momentos.

El equipo que instauró esta desdicha fue el Valencia. En la temporada 1999-00, tras eliminar a la Lazio y al FC Barcelona, se plantaron en Saint-Denis con toda la ilusión del mundo. Ilusión con la que terminó el Real Madrid con un severo 3-0. El año siguiente tuvieron la oportunidad de resarcirse, pero el Bayern los volvió a tumbar en la final de los penaltis..

Los parisinos, que son el equipo que más partidos ha necesitado para llegar a su primera antesala de levantar el título, con 114, han prolongado esta mala racha de debutantes, que parece no tener fin.