BARCELONA, España.- La espera terminó. Lewis Hamilton volvió a saborear la victoria en la Fórmula 1 y lo hizo de una manera especial: consiguiendo su primer triunfo como piloto de Ferrari en el Gran Premio de Barcelona-Cataluña 2026, una carrera que podría marcar un punto de inflexión tanto en su temporada como en la de la histórica escudería italiana.
El siete veces campeón del mundo ofreció una actuación impecable en el Circuit de Barcelona-Catalunya para conquistar la victoria número 106 de su carrera, ampliar su récord histórico en la máxima categoría y poner fin a una sequía de 41 Grandes Premios sin subir a lo más alto del podio. Además, a sus 41 años, se convirtió en el ganador de mayor edad en la Fórmula 1 desde Jack Brabham en 1970.
La carrera comenzó con George Russell defendiendo la pole position para Mercedes, mientras Hamilton se mantenía al acecho desde la segunda posición. Ferrari apostó por una estrategia agresiva de tres paradas en boxes, una decisión que inicialmente parecía arriesgada, pero que terminó siendo determinante para el resultado final.
El momento clave llegó en la recta final de la competencia, cuando un Virtual Safety Car permitió a Hamilton realizar una parada con menor pérdida de tiempo respecto a sus rivales. Con neumáticos más frescos, el británico mostró un ritmo superior y tomó el control absoluto de la carrera para encaminarse hacia una victoria que desató la euforia en el muro de Ferrari.
Mientras Hamilton se alejaba rumbo al triunfo, la competencia dio un giro inesperado para Mercedes. El joven italiano Kimi Antonelli, líder del campeonato y ganador de las primeras cinco carreras de la temporada, sufrió una falla eléctrica cuando marchaba en posición de podio y tuvo que abandonar a pocas vueltas del final. El percance representó su primer tropiezo de la campaña.
Con la retirada de Antonelli, George Russell heredó el segundo puesto, mientras que el vigente campeón mundial, Lando Norris, completó el podio en la tercera posición. El resultado también dejó un hecho histórico: fue el primer podio completamente británico en la Fórmula 1 desde 1968.
La victoria tiene un significado especial para Hamilton. Desde su llegada a Ferrari en 2025, el británico había enfrentado momentos complicados y numerosas dudas sobre si volvería a ganar vestido de rojo. Sin embargo, en Barcelona encontró la respuesta perfecta, llevando nuevamente a la Scuderia a lo más alto y demostrando que sigue siendo un contendiente de primer nivel.
Además de romper su sequía personal, Hamilton recortó una cantidad importante de puntos en la clasificación del campeonato y se colocó como una amenaza real para Antonelli en la lucha por el título. Ferrari, por su parte, confirmó el progreso mostrado en las últimas fechas y envió un mensaje contundente al resto de la parrilla: la escudería italiana está lista para pelear por victorias de manera constante.