La historia finalmente cambió. Con una actuación convincente ante más de 80 mil aficionados, México derrotó 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final y consiguió su primera victoria en una fase de eliminación directa de un Mundial desde 1986, rompiendo una sequía de cuatro décadas y asegurando su lugar en el ansiado quinto partido del torneo.
El encuentro, disputado en el Estadio Ciudad de México, comenzó una hora más tarde de lo previsto debido a una tormenta eléctrica en la capital del país. La espera no afectó al conjunto dirigido por Javier Aguirre, que salió decidido a imponer condiciones desde el primer minuto y encontró recompensa muy temprano.
La presión mexicana dio resultado al minuto 22, cuando Julián Quiñones aprovechó un servicio preciso de Roberto Alvarado para abrir el marcador con un potente disparo que hizo estallar al estadio. Apenas nueve minutos después, el propio Quiñones asistió a Raúl Jiménez, quien definió con categoría para firmar el 2-0 y acercar al Tricolor a una noche histórica.
En la segunda mitad, Ecuador adelantó líneas en busca de la remontada, pero se encontró con una defensa mexicana prácticamente impecable. La zaga encabezada por César Montes y Johan Vásquez volvió a responder en los momentos de mayor exigencia, mientras que el guardameta Raúl Rangel apareció con una atajada clave para mantener el arco en cero. México suma cuatro partidos en el torneo sin recibir gol, una muestra de la solidez que ha caracterizado su campaña.
La frustración ecuatoriana aumentó en los minutos finales. En tiempo agregado, Piero Hincapié fue expulsado, dejando a su selección con diez hombres y sentenciando cualquier intento de reacción.
El silbatazo final desató una celebración que el futbol mexicano llevaba esperando durante generaciones. Después de quedar eliminado en cada fase de octavos de final entre 1994 y 2022, el Tricolor rompió la barrera psicológica que durante años persiguió a distintas generaciones de futbolistas y aficionados. La victoria representa la primera en una ronda de eliminación directa desde que México fue anfitrión en 1986.
Ahora, la Selección Mexicana continuará su camino en el Mundial con la ilusión renovada. Su próximo rival saldrá del enfrentamiento entre Inglaterra y República Democrática del Congo, en un duelo que definirá al siguiente obstáculo del equipo nacional en busca de seguir escribiendo una de las páginas más importantes de su historia.