Por Carlos Alberto Vázquez
¿Qué está pasando con la FIFA? Explicamos la crisis del plan de privatización de Infantino
Si has oído hablar de una gran crisis en la FIFA y de un plan de “privatización” que generó un terremoto en el fútbol mundial, aquí te lo contamos de forma clara y con contexto.
¿Qué era el plan de privatización?
A finales de julio de 2026, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, impulsó un proyecto para crear una nueva empresa comercial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta compañía se encargaría de gestionar los derechos comerciales y operativos de los grandes torneos de la FIFA: los Mundiales masculino y femenino, y el Mundial de Clubes.
La idea era vender una participación minoritaria (alrededor del 20-21 %) de esa empresa a inversores privados por unos 4.200 millones de dólares. Con ese dinero, la FIFA ofrecía un pago extraordinario de entre 20 y 40 millones de dólares a cada una de sus 211 asociaciones miembro como incentivo para aprobar el plan. La empresa se valoraba en unos 20.000 millones de dólares.
En la práctica, significaba abrir la puerta a que capital privado (incluyendo fondos vinculados a la familia Kushner, cercanos al entorno de Donald Trump) tuviera influencia en la gestión comercial del torneo más importante del fútbol.
¿Por qué generó tanta polémica?
El plan se anunció de forma abrupta, con plazos muy cortos y sin una consulta previa real a las confederaciones ni a muchos órganos internos de la FIFA. Esto se interpretó como una decisión unilateral y opaca.
Los críticos argumentaron que:
- Se “vendía” parte del alma del fútbol a intereses privados.
- Se priorizaba el beneficio económico sobre la gobernanza democrática y el carácter universal del deporte.
- Podía llevar a más partidos, más presión comercial y menos control de las asociaciones nacionales.
Cómo reaccionaron las principales organizaciones
- UEFA (Europa): Fue la más dura. Sus 55 asociaciones amenazaron con un boicot total a todas las competiciones de la FIFA (incluyendo Mundiales) mientras el plan siguiera vivo. Acusó a la FIFA de “usar el fútbol para enriquecerse a sí misma y a sus amigos” y declaró que “el Mundial no está en venta”.
- CONCACAF (Norte, Centroamérica y el Caribe): Rechazó el plan y pidió una “revisión completa” del liderazgo de Infantino. Criticó la falta de transparencia y debido proceso.
- AFC (Asia): Se sumó a la oposición, expresó solidaridad con UEFA y CONCACAF, y reclamó una reforma urgente de la gobernanza de la FIFA.
También se sumaron críticas de FIFPRO (sindicato de jugadores), dirigentes políticos como el primer ministro británico Andy Burnham y, de forma interna, de altos cargos de la propia FIFA. El asesor senior Carlos Cordeiro renunció en protesta y el director de operaciones Kevin Lamour afirmó que el personal había sido “engañado”.
¿Qué pasó al final?
Ante la presión masiva, Infantino anunció el 31 de julio de 2026 que el plan no seguiría adelante. En un comunicado reconoció que el proyecto había generado divisiones demasiado grandes y que el objetivo de la FIFA es “unir y mejorar”.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. El retiro del plan no calmó las aguas.
¿Cuál es la situación actual?
La FIFA vive una crisis de confianza. Infantino ha perdido apoyo de varias federaciones europeas (algunas retiraron formalmente su respaldo a su reelección) y enfrenta reuniones de crisis para intentar estabilizar su posición.
Aunque mantiene el apoyo de algunas asociaciones de África, Asia y Oriente Medio, su autoridad está debilitada. Se habla abiertamente de posibles sucesores (Victor Montagliani, el jeque Salman, Aleksander Čeferin, entre otros) de cara a las elecciones de marzo de 2027.
En resumen: el intento de introducir capital privado en la gestión comercial de los Mundiales desató una rebelión de las principales confederaciones, obligó a Infantino a dar marcha atrás y abrió una grieta profunda en el liderazgo de la FIFA que todavía no se ha cerrado.