La selección de Inglaterra no encuentra tranquilidad en su concentración rumbo al Mundial. En apenas seis días, el conjunto británico ha tenido que enfrentar una serie de incidentes extradeportivos que han marcado su estancia en territorio estadounidense.
El primero de ellos ocurrió el pasado 7 de junio, cuando un tiroteo masivo se registró a pocos kilómetros del lugar donde se hospeda el equipo. Aunque ningún integrante de la delegación se vio involucrado, el hecho encendió las alarmas por cuestiones de seguridad.
La situación continuó el 9 de junio, cuando jugadores y miembros del cuerpo técnico sintieron un terremoto de magnitud 6.1 ocurrido frente a las costas de Cuba. El movimiento telúrico fue perceptible en varias zonas del sureste de Estados Unidos, generando momentos de incertidumbre dentro de la concentración.
Por si fuera poco, este 13 de junio se reportó el robo de equipamiento deportivo perteneciente a la delegación inglesa, un nuevo contratiempo que obligó a la organización a tomar medidas adicionales de seguridad.
Así, Inglaterra suma tres episodios inesperados en menos de una semana, en una preparación mundialista que ha estado lejos de la normalidad. Mientras el equipo intenta mantener la concentración en lo futbolístico, los acontecimientos externos han convertido su estancia en Estados Unidos en una auténtica montaña rusa de emociones.
Por: Marcos Bravo