En una de las mayores sorpresas del torneo, Paraguay eliminó a Alemania en tanda de penales tras empatar 1-1 en los 90 minutos reglamentarios y resistir también en la prórroga, en duelo de dieciseisavos de final disputado en el Gillette Stadium de Boston.
La Albirroja firmó una actuación de resistencia total ante una de las selecciones favoritas al título. Alemania dominó la posesión durante largos tramos del encuentro, pero se encontró con una defensa paraguaya ordenada, intensa y con un arquero determinante en momentos clave.
El partido se abrió en la primera mitad con un golpe inesperado. Paraguay aprovechó una de sus pocas llegadas claras y se adelantó en el marcador gracias a Julio Enciso al minuto 42, tras una transición rápida que sorprendió a la zaga alemana.
En el complemento, Alemania reaccionó con mayor agresividad ofensiva y logró el empate al minuto 54 por medio de Kai Havertz, quien definió dentro del área tras una jugada elaborada por el sector izquierdo. A partir de ahí, el conjunto europeo insistió con mayor volumen ofensivo, pero sin la contundencia necesaria para evitar la prórroga.
Durante los 30 minutos adicionales, Alemania mantuvo la iniciativa, aunque Paraguay sostuvo el orden defensivo y logró llevar el encuentro a la definición desde el punto penal.
En la tanda, la tensión fue máxima. Ambos equipos fallaron ejecuciones clave, pero Paraguay mostró mayor efectividad en los cobros decisivos y terminó imponiéndose 4-3 en penales, desatando la euforia de un equipo que sigue consolidándose como una de las grandes revelaciones del torneo.
Con este resultado, Alemania queda eliminada de forma sorpresiva en fase de eliminación directa, mientras que Paraguay avanza a los octavos de final, donde enfrentará al ganador del cruce entre Francia y Suecia.
El triunfo adquiere un peso histórico para la selección sudamericana, no solo por la jerarquía del rival eliminado, sino por la forma en la que sostuvo el partido bajo presión constante, confirmando una identidad competitiva cada vez más sólida en escenarios de máxima exigencia.