Por: Carlos Alberto Vázquez.
El mundial ha llegado a su fin y, en tierras mexicanas, las redes sociales se inundaron con el famoso meme del “¿Y si sí?” —acompañado por la imagen del creador de contenido Fedelobo ondeando la bandera tricolor al ritmo de Hasta que te conocí de Juan Gabriel—. Sin embargo, alrededor del planeta cada afición vivió su propia conversación digital. Y, por supuesto, los campeones de Europa no fueron la excepción.
En la consagración de la Selección Española, uno de los nombres más comentados fue el de Marc Cucurella. Al principio del torneo, el lateral del Chelsea arrastraba cierta narrativa negativa; en redes circulaban recopilaciones de entradas duras, jalones e interacciones intensas en la cancha que muchos usuarios calificaban en tono de broma como “bullying” deportivo.
Sin embargo, tras sus brillantes actuaciones —y haciendo una dupla carismática con la joya Lamine Yamal—, Cucurella se transformó en el héroe inesperado del torneo. Su nombre inundó TikTok y X (antes Twitter) impulsado por un pegajoso cántico y la imagen viral de un felino con su icónica melena rizada: el gatito Cucurella.
¿Cómo se originó la famosa canción?
El fenómeno nació en Inglaterra durante la etapa de Cucurella en la Premier League. Tras su traspaso del Brighton al Chelsea F. C. en 2022 por una cifra cercana a los 68 millones de euros, los aficionando Blues crearon una rima festiva para el jugador catalán:
“Cucurella, Cucurella, He eats paella, He drinks Estrella, His hair is fuckin’ massive!”
El cántico jugaba con sus raíces barcelonesas (la paella y la cerveza Estrella Damm) y su voluminosa e inconfundible cabellera.
Posteriormente, el creador de contenido español Adrián Navarro tradujo y adaptó el tema en sus redes sociales, dándole ese toque absurdo y pegajoso que lo volvió viral en todo el mundo hispanohablante:
“Cucu, Cucurella, se come una paella. Cucu, Cucurella, se bebe una Estrella. ¡Haaland tiembla, que viene Cucurella!”
Del feed de TikTok a la gloria en Cibeles
La consagración de España en Berlín transformó un simple video viral en el himno indiscutible del vestuario campeón. La fiesta arrancó en el hotel de concentración, donde el propio Cucurella se encaramó a una mesa para liderar el coro junto al resto del plantel.
El clímax de la euforia se vivió en la Plaza de Cibeles ante una multitud enardecida que exigía a gritos el show del lateral: “¡Que la cante!”. Escoltado por el entusiasmo de sus compañeros, el jugador tomó el micrófono entre risas y algo de pudor: “Yo no quería, pero sabía que me iba a tocar. Espero que me acompañen”. Acto seguido, desató la fiesta total para sellar uno de los momentos más icónicos del verano.
La secuela: El ritual que se repitió en la Copa del Mundo
Lo que en su momento pareció un hito irrepetible de la Eurocopa terminó por consolidarse como un auténtico ritual de la Selección Española. Dos años después, tras la histórica conquista de la Copa del Mundo 2026, las escenas de euforia volvieron a repetirse calcadas pero a una escala aún mayor. Una vez más, en el escenario principal ante una marea roja desatada en Madrid, fue el propio Cucurella quien tomó el micrófono para liderar a la afición, misma afición que coreó al ritmo de su famoso cántico.
El lateral catalán reconfirmó así que su figura no solo representa la garra en la banda izquierda, sino también la chispa imborrable y el alma festiva de la campeona del mundo.
El gatito.
Pero ningún fenómeno digital de esta historia estaría completo sin la figura del “gatito con peluca”. Nacido como una edición en redes sociales donde un pequeño gato gris lucía una frondosa melena rizada idéntica a la del defensor, el fotomontaje se convirtió en el meme de reacción definitivo para ilustrar la ferocidad con la que Cucurella marca a las estrellas rivales. La repercusión de esta imagen fue tal que trascendió las plataformas habituales: el propio buscador de Google implementó un easter egg interactivo que despliega una animación del felino ondeando la bandera de España cada vez que alguien busca el nombre del jugador. Entre cánticos de paella, ritmos virales y felinos de melena imponente, Marc Cucurella no solo se consagró como pilar de la zaga española, sino como un auténtico ícono de la cultura pop del fútbol moderno.
